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lunes, 31 de agosto de 2015

TIEMPO DE VENDIMIA.

Cuando las tardes se van haciendo más cortas, cuando el otoño va asomando su olor, cuando los niños  y niñas están ya en la escuela, cuando los primeros fríos nos dan de lleno en la cara, cuando empiezan los días grises y lluviosos..., llega el tiempo de vendimia.
La uva ya está madura, con los grados que necesita para que Baco se de un buen festín.
Recuerdo con añoranza ese tiempo en que las viñas tanto de mi padre como de mi hermano estaban en plena producción. Mi hermano Serafín con el tractor sacaba la uva y la llevaba al lagar. Y ahí empezaba el proceso. A mi me gustaba ese olor a mosto y todo lo que ocurría alrededor.
Cuando yo era muy chica tengo una vaga imagen de cómo "pisaban",literalmente, la uva en el lagar de mi tío Casimiro, mi padre y muchos hombres. Era una fiesta más en el cortijo.
Ahora, sin mi hermano Serafín y mi padre mayor, tendremos que hacer algo mi hermano Manolo y yo para que el cortijo no se convierta en "era"...

Imágenes de prensas, cubas, garrafas, el taller... de mi Serafín barnizados por el olvido y el tiempo...























domingo, 30 de agosto de 2015

Humanos, artículo de Luis García Montero en Infolibre.


Escribo este artículo en un ordenador que tiene la pantalla rota. Las grietas se extienden por las palabras del mismo modo que una tela de araña sobre las caras en un espejo partido. Acepto la metáfora. Hay imágenes que lo ensucian todo, que lo parten todo, que deforman cualquier realidad. Por ejemplo la imagen del contenedor de un camión, en una carretera de Austria, con los cadáveres de 71 refugiados. Por ejemplo, un mar con cientos de ahogados.

Las catástrofes naturales suponen siempre una invitación al progreso. Necesitamos esperar del futuro los recursos y la voluntad para encauzar la dinámica de la vida, organizar la sociedad y hacer menos peligrosos los huracanes y los terremotos.Se trata de seguir avanzando, de ampliar lo que ya se tiene.

Las catástrofes de origen social, por el contrario, rompen el espejo y provocan una negación del progreso. Ya no se trata de afinar nuestros instrumentos, sino de quedarse en el aire, situados frente a frente con el vacío. Un campo de concentración, un genocidio, un camión con 71 cadáveres, un mar de muertos provocan el temblor de un edificio que está a punto de caerse. Provocan también la conciencia sentimental de que el edificio debería caerse, porque no es otra cosa que la máscara de una escombrera.

En estos días maldigo una de mis palabras fundamentales:ciudadano.

Siento rabia hacia ella, porque hay decepciones que no se pueden perdonar. La sociedad inventa máquinas, pone en marcha, coches, centrales eléctricas, aparatos de rayos X, relojes, cohetes…La sociedad tiene también invenciones morales. Cuando los seres humanos eran siervos, inventaron la palabra ciudadano para definir su libertad y su igualdad ante la ley. El concepto de ser humano se apartaba del servilismo y legalizaba los derechos de un respeto merecido. Por eso la invención moral de la ciudadanía tiene sentido si aporta una mejoría y si implica una defensa de la dignidad del ser humano. Involucra al Estado democrático en esa defensa.

Pero las fronteras, las aduanas, las policías del mundo, las nuevas formas de colonialismo y la xenofobia tardaron poco en comprender que la ciudadanía era un concepto de doble filo. Aquel que no tiene la suerte de alcanzar la condición de ciudadano corre el peligro ser tratado como un animal, desfigurando su valor humano. Es decir, la ciudadanía deja de ser un avance legal en la consideración primordial del ser humano, se convierte en un arma discriminatoria y en una justificación de maltrato para las personas no amparadas por las leyes.

Un ser humano nunca es ilegal. La perversión del concepto de ciudadano desemboca en leyes de extranjería que tratan a muchos hombres y mujeres como si fuesen seres humanos ilegales. Un pensamiento jurídico progresista es aquel que reduce al máximo las grietas que se pueden producir entre los derechos del ser humano y los derechos del ciudadano. En la Europa reaccionaria que hemos creado, mercantilista, neocolonial, despiadada, gobernada por fieras que tienen el poder sin presentarse a las elecciones y por hienas que sí se presentan y hacen el paripé de tener poder, la distancia abierta entre el ser humano y el concepto de ciudadanía alcanza dimensiones catastróficas.

La señora Angela Merkel hizo llorar hace poco a una niña palestina. Con toda la sinceridad de su mundo le explicó ante las cámaras de televisión que no iba a tener las mismas posibilidades ni los mismos derechos que una niña alemana. La falta de piedad forma parte del avance tecnológico sin corazón humano. Hace un año vimos a policías españoles disparar contra unos náufragos ilegales para que no pisasen la playa de Ceuta.Son imágenes que rompen el espejo, que extienden una tela de araña sobre las palabras y la pantalla del ordenador, que dejan sin sentido los cálculos y las cuentas, las tradiciones y las leyes, las constituciones y las sociedades. Escribió Adorno que después de Auschwitz no era posible escribir poesía. En realidad sólo es posible escribir poesía. Escribir y escribir después de que la ciencia desemboque en una cámara de gas. Escribir poesía después de ver un contenedor con los cadáveres de 71 refugiados. Escribir para lanzar un grito y una maldición sobre las fronteras y los pasaportes, para no sentirse parte de ninguna ciudadanía, para ponerse de forma incondicional del lado de los seres humanos. Escribir poesía como una consecuencia última de la asfixia.

Acepto las dificultades legales, políticas y económicas de la completa libertad humana de movimientos. Acepto menos la falta de solidaridad de los Estados europeos y el filo cortante de sus leyes de extranjería. Y, en cualquier caso, estoy convencido de que un mundo sin libertad de movimientos no es más que la máscara legal de una escombrera dominada por el crimen, la desigualdad y la avaricia.

viernes, 28 de agosto de 2015

Lombarda en Lobras






Lombarda es un nombre genuino de la tradición musical andaluza.
Se constituyó en el año 1980 y vivió la época de recuperación del folk en todas las latitudes del país.
Canciones rescatadas del olvido y que afortunadamente muchos mayores recordaban, con un sonido actual han configurado un estilo propio: el de Lombarda.
Anoche en Lobras, como siempre, me emocioné y me recordaron a mi hermano Serafín y a mi abuelita Adoración, por distintos motivos. La actuación tan genial fue en la iglesia.
Enhorabuena, son fantásticos.
Y Lobras, engalanada para su semana cultural tan especial y para sus fiestas con labores de ganchillo y muy blanco y con macetas..., está precioso y muy limpio.




































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domingo, 23 de agosto de 2015

III FESTIVAL DE CORTOS DE CÁDIAR.

Por motivos ajenos no pude disfrutar de los cortos hechos, supongo, con toda la ilusión del mundo. He recopilado fotos y  espero a cuando los suban para colgarlos y poder deleitarnos con ellos...







sábado, 22 de agosto de 2015

TEATRO CON NUESTRO GRUPO "TEATROCIDADES"

Enhorabuena!!! Ya es la tercera representación que veo de la misma obra y cada vez le metéis personajes y escenas nuevas... Sois geniales y nos hacéis reir a carcajadas...
Imágenes de las escenas de la obra...