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martes, 25 de abril de 2017

San Marcos, rey de los charcos...


Lo celebraremos el próximo sábado, día 29...


Copiado de José García Reinoso...

"S. MARCOS, REY DE LOS CHARCOS.... a matar el diablo.

Es esta una más de las antiguas fiestas campesinas y paganas recicladas por la Santa Madre Iglesia para cristianizarla a su manera. Muy antiguamente, cuando el año se dividía en invierno y verano, el 25 de abril era el primer día del estío y las comunidades agrícolas y campesinas lo celebraban con numerosos festejos y comilonas. Posteriormente, se celebraba la llegada de la primavera y se salía al campo a comer en familia. Se aprovechaba para "matar el diablo" -símbolo de las plagas y las malas hierbas-, a fin de asegurar buenas cosechas. En Cádiar, "el diablo", eran unas matas de lechetrezna -euphorbia helioscopia-  que se arrancaban de raiz, se les ataba una "tomiza" y mientras alguien corría tirando de élla, los demás -generalmente niñas y niños- la iban apaleando con saña.
En mi infancia, era uno de los días más esperados del año. En nuestra casa, mi madre y mis tías, hacían los hornazos y numerosos dulces: tortas de litines, buñuelos de viento, bollos de tala, roscos de sartén, borrachuelos, leche frita....Se preparaban cestas de mimbre con tapadera, que desde que éramos niños, nos hacían los gitanos a la orilla del río. Eran gitanos que llegaban en el verano, desde los pueblos de la Sierra, y se instalaban en unos ventorrillos a la orilla del río, bajo la Piedra Encantá, y allí trabajaban la caña y el mimbre, la Pintá y su familia, Amelia y Baldomero. Cuantas veces, durmiendo yo en el Molino, desatarse una tormenta y ver salir a mis abuelos con una linterna de aceite, a traerse a los gitanos del río.
Por la mañana temprano cargábamos las cestas en los mulos y nos íbamos a celebrar a S. Marcos en El Portel. Allí nos juntábamos casi toda la familia, amigos, compadres y vecinos de labor. A media mañana comíamos en los alrededores del cortijo -donde guardábamos las cestas-, tapas de salchichón, brazuelo, huevos del hornazo y dulces. A medio día, como si hacía buen tiempo ya calentaba el sol, nos íbamos a una alameilla que había bajo la acequia y pegando a la rambla que bajaba de La Glorieta. Entonces comíamos una pipirrana y un asao de papas con pollo o conejo, con el pan de los hornazos, los mayores bebían vino del terreno y los niños "La Casera" o algún refresco de ca Los Laras o Rosendo.
El jolgorio era general, las bromas, los juegos y los cantos no faltaban en todo el día. Recuerdo un año, cuando empezaron a venir las primeras teles, y Alvaro Olvera fabricó una tele portátil: un cajoncillo de madera con tela metálica.... y una cría de gatos dentro, que colgados de un álamo amenizaron la comida en la alameilla. También llevó un guitarrón de madera -para acompañar los remerinos- que se colgaba en bandolera con un tornillo y su ramal de atar los marranos. ¡¡¡Cuánto habíamos llegado a reir!!! Ya por la tarde, nos acercábamos a La Glorieta donde se bailaba en la era del cortijillo. Mientras Pepa bailaba con José el Herraor:
¡¡¡Mira mi Félix, cómo le gusta restregarse la pechera Marialcarmen!!!
Alvaro, mi padre y mi tío Domingo, siempre improvisaban alguna charlotá, ataviados con destartalados abrigos largos y gafas de alambre, salían a a carretera y paraban hasta la Alsina que volvía de Granada.
Los niños, aparte de materializar "la muerte del diablo", jugábamos al boli y las niñas al ramal. Cansados de juerga y satisfechos volvíamos al pueblo anocheciendo y cantando:
Venimos de casa campo, campo, campo
y venimos de merendar, de merendar, de merendar
y habemos comido lengua, lengua, lengua
y tenemos gana de hablar, gana de hablar, gana de hablar
y el que no nos quiera oir, oir, oir....
a la M... se puede ir, se puede ir, se puede ir.
Y así hasta el otro año, si Dios quiere.
¡¡¡Feliz S. Marcos a cuantos puedan disfrutarlo!!!"


"LA CESTA DE "MATAR EL DIABLO"

-Anda "Matirde", queate una cestica y mus das argo. Que venimos de Narila y no amos vendio ná.
-Pero válgame Dios, Martirio, que ya no tengo donde colgar tanta cesta.
Martirio, la apuesta gitana nuera de La Pintá, casi siempre acababa el remate de las ventas del día en mi casa. Dejara la cesta, o se la llevara, nunca se iba de vacío. Vivían en las últimas casillas del pueblo, después de pasar el barranco de la Fabriquilla. Años atrás, eran gitanos transhumantes. Bajaban de los pueblos de la Sierra, cuando el verano. Y hacían sus labores en la orilla del río, a la altura del Molino de mis abuelos, entre La Zanja y la Piedra Encantá. Hacían cestas de mimbre y de caña, canastas, tabaques, menueros, "enreaban damajuanas".... aunque sus piezas más emblemáticas eran "las cestas de tapaera" -como la de la foto- apechusque imprescindible para celebrar el día de S. Marcos . Eran, y son las que quedan, verdaderas obras de la artesanía popular. Las había redondas con una tapadera y alargadas con dos. Eran las que llevábamos los niños. Hechas con mimbre pelado y pulido, llevaban dibujos geométricos y filigranas diversas.... y duraban un montón de años, soportando trajines.
Cuando hace poco estuve en mi casa de Cádiar, rebuscando en la despensa, encontré la que había sido la cesta de mis padres -tantos años- para llevar hornazos y pipirranas en los inolvidables Sanmarcos del Portel. Esta cesta, al igual que "la espetera", "la cantarera", "el platero"... y la artesa para amasar el pan, debería formar parte del ajuar de cualquieras reciencasados hace 60 años en nuestros pueblos y en familias de labradores como era la nuestra.
Mañana, o ya casi, es el día de Sanmarcos. Ya que tenemos localizada la cesta.... la voy a intentar llenar tal y como estaría haciendo mi madre, a estas horas, un día como hoy.  Bueno, para llenarla, como dios manda, había que empezar a preparar "el relleno" unos cuantos días atrás. Lo primero juntar muchos huevos para los hornazos y los dulces que había que hacer. Recuerdo mis primeros hornazos con un huevo, que iban aumentando conforme íbamos creciendo... dos, tres, cuatro y hasta cinco huevos llegué a llevar yo en mis últimos hornazos. Los padres llevaban un pan entero claveteado de infinidad de huevos...diez, doce, quince..... En mi casa se cocían en nuestro horno, un amasijo de pan normal, pero que para este día era tan especial.
Con la tita Martirio -tan buena dulcera- hacíamos madalenas, pan de bizcocho, galletas caseras, bollos de tala, mantecaos, roscos de sartén , borrachuelos, y la tita María hacía unos inolvidables "roscos de viento" y tortas de litines. ¡¡¡Y qué bueno estaba todo!!! mi madre hacía un "asao de carne" de pollo o conejo y una pipirrana con pimientos asaos.....de conserva casera y tomates secos, aceitunas, huevo duro, atún o bacalao seco asado,porque en aquel tiempo no había pimientos ni tomates frescos de temporada. Una buena tripa de salchichón, lomo embuchado, brazuelo... algún refresco para los niños, algún plátano -que era una rareza-, naranjas de Ugíjar y peros de Los Bérchules,  vino para los mayores..... ya teníamos la cesta a punto para cargarla en los mulos, dentro de capachos o serones, con unas mantas para echar la siesta bajo los álamos -o intentarlo-... como aquel año de calor que mientras todo el mundo sesteaba en la alameilla del Portel y mi Paco y yo dimos piquera a la balsa de la mina de Los Nenos -mi familia- y la guiamos hasta las mantas y alfombrillas de los durmientes.... mi padre nunca se enteró, que si no, la que nos hubiera caído habría sido de página de sucesos, jajajaja.
Muchas veces he evocado aquellos Sanmarcos en aquellos Porteles, multitudinarios y festivos cuando el ingenio y buen humor de Álvaro Olvera y mi padre se desmadraban -en el buen sentido de la palabra- y hasta los viajeros de la Alsina que hacían el trayecto hasta Ugíjar y otros pueblos cercanos, acababan comiendo hornazos y cantando remerinos en la curva del Magalete, mientras Pepa la de Félix comentaba "lo agustico que estaba su Félix pegao a la pechera de Marialcarmen", mientras ella hacía lo propio bailando con José el Herraor en la erilla de la Glorieta. Después, reventaicos de juerga, volvíamos al pueblo al anochecer cantando a grito pelao:.... y el año que viene si Dios quiere, tranlarán, tranlarán, larán, larán... volveremos a veniiiiiiir!!!!!, de eso se trataba. ¡¡¡qué tiempo tan feliz!!!
Feliz día de Sanmarcos!!!"

martes, 18 de abril de 2017

DÍA DEL LIBRO EN CÁDIAR...

El Día del Libro tenemos un plan para ti. Este Viernes 21 a las 18:00 horas te esperamos en el Salón de la Mancomunidad para disfrutar de un Cuentacuentos amenizado por nuestro Grupo Teatrocidades.
No te lo pienses! y ven a ver "Tienes más cuento que calleja"


Imágenes...



















ABRIL EN UGÍJAR...

Las buganvillas, el olor a azahar, la temperatura, el campo, los rincones, las flores y sobre todo los niños y niñas de Ugijar...